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Programas de Perfeccionamiento Directivo

«¡Funciona!»

Este reportaje lo han escrito ellos: los directivos que han pasado por el IESE. Sus opiniones nos muestran el nivel de los programas que se imparten en el IESE y su eficacia. En casi medio siglo, miles de directivos han participado en alguno de los programas, recibiendo de alguna manera, un impacto transformador.


«Ha superado mis expectativas», comenta uno. «Una experiencia apasionante», explica otro. «Esperaba mucho, pero lo que he encontrado es mucho más», subraya un tercero. «Gracias, ¡sois fantásticos!»... Estos comentarios son anónimos y quedan registrados en el departamento de Executive Education del IESE, donde se valora el grado de satisfacción de los participantes.

Una gran mayoría de los 25.000 Antiguos Alumnos del IESE han participado en algún PDD, PDG o PADE. En las páginas de esta revista se palpa la actividad que desarrollan cada una de las promociones al terminar el programa y el prestigio del IESE. ¿Por qué? Lo más sencillo es que lo expliquen quienes han vivido, desde dentro o desde fuera, la experiencia.

«Hace años que contrato a gente del IESE»

Xavier Sellarés no es Antiguo Alumno. No ha vivido la experiencia IESE directamente, pero conoce a fondo lo que significa el impacto que supone pasar por sus aulas. Director de recursos humanos del Grupo Planeta, durante toda su trayectoria profesional ha confiado en los Alumni del IESE.

«Llevo años contratando gente IESE –comenta. Además, desde nuestro grupo enviamos a formarse al IESE a algunos trabajadores escogidos, que pensamos que a medio plazo pueden ser personas clave en la empresa». La razón por la que envía a sus directivos es clara: «El IESE es la escuela de negocios líder».

«Después del programa –continúa– se les abren nuevas “ventanas”, ganan en capacidad de gestionar y motivar equipos, gestionar proyectos, etc. Creo que también es muy positivo que durante el programa compartan sus experiencias y trabajen con personas de otros ámbitos empresariales.»

Desde Telefónica España, Plácido Fajardo (PDD-IV-96), director de recursos humanos, coincide en valorar especialmente los beneficios de la relación que se establece entre los diferentes miembros de la promoción: «Un programa de este tipo te permite huir de la endogamia. Además de que ganan en capacidades, los directivos que enviamos al IESE conocen la realidad que existe fuera de la empresa. Cuando llegas a un programa y convives con un grupo de personas que procede cada uno de un sitio, de una empresa diferente, descubres que pueden existir muchos modos diversos de ver la realidad».

Jaume Muñoz es jefe de desarrollo de recursos humanos de Lear Automotive en España. Resume su experiencia afirmando que uno de los grandes problemas de los directores de recursos humanos es «el absentismo a los programas de formación. La gente está muy ocupada y a veces cuesta dejar de trabajar para dedicarse a la formación». Sin embargo, con las personas que envía al IESE no tiene ese problema: «Los directivos de la empresa saben que el IESE es una escuela de prestigio internacional y que sus programas aportan, además de formación, un importante plus al currículo».

Según el directivo de Lear, «cuanto más largo, exigente y profundo es el programa, mayor satisfacción obtiene el participante. Y los que han asistido a un programa reconocen su utilidad y se animan entre ellos. Es, en definitiva, una excelente inversión para la empresa».

La opinión de los directores de recursos humanos, unida a la de los Antiguos Alumnos, prueba que los programas de Executive Education del IESE funcionan. Al IESE acuden anualmente directores de todos los sectores, de todas las áreas, de todas las edades, con diferentes niveles de responsabilidad... buscan un producto muy concreto, que es el mismo en el PDD, el PDG o el PADE. Buscan, en palabras de uno de los participantes, «una experiencia transformadora».

«Los directivos que vienen al IESE cuentan con años de experiencia y cicatrices de mil batallas –explica uno de los directores de programas de Executive Education. Son profesionales que no quieren caer en la trampa de la monotonía de la costumbre, que no quieren hacer las cosas como las han hecho siempre por mera comodidad, que querrían quitarse el miedo a nuevas ideas, nuevas aventuras, que tienen la ilusión de mejorar personal y profesionalmente.»
Pere Botet (PADE-I-94), vicepresidente de Caprabo, es uno de estos directivos. Es capaz de resumir con precisión –no había preparado las respuestas– lo que le aportó su paso por el IESE: «El PADE me ayudó a tener una visión más amplia de la empresa, mayor capacidad de análisis, una perspectiva más amplia, y no sólo de mi sector». Han pasado diez años.

Reconoce que ha recomendado a amigos y colegas la experiencia del IESE, y él mismo se está planteando volver a las aulas: «Creo que es bueno participar, cada diez o quince años, en algún programa. Personalmente, creo que en un año o dos me animaré de nuevo para actualizar conocimientos».

Durante la conversación, el directivo de Caprabo destaca el enfoque práctico de los programas del IESE. Éste es precisamente, un rasgo diferencial de la escuela: la orientación a la acción y a la toma de decisiones se encuentra en los programas del IESE desde su nacimiento en 1958.

Un marco para decidir mejor

Isabel Linares (PADE-A-04), directora general adjunta de Sanitas, es actualmente monitora de uno de los equipos del PADE que se está desarrollando en el campus de Madrid. «Mis colaboradores se quejan de que no sé decir que no», comenta. Es así, porque, pese a que su secretaria informaba de que en su agenda no cabía nada más, Isabel encontró finalmente un hueco para descolgar el teléfono y marcar el número del IESE.

Cuando accedió a la dirección de su empresa, Isabel Linares tuvo la oportunidad de participar en un programa de alta dirección intensivo en una escuela líder americana. Cuatro años después, volvió a las aulas, pero esta vez sin moverse de Madrid. Eligió el IESE: «Entre las diferentes posibilidades que tenía, opté por el IESE al ver su claustro. Me convencí viendo la relación de profesores que impartirían sesiones en el PADE».

La directora general adjunta de Sanitas valora su paso por dos escuelas líderes: «En Estados Unidos, el programa supuso un “baño” general, porque procedía de un departamento de soporte y accedía a una responsabilidad general. El PADE con cuatro años de experiencia en mi posición, me ha ayudado a construir un marco general de mejores prácticas, de toma de decisiones en ámbitos como un consejo de administración».

Del programa, Isabel subraya la calidad del claustro, confirmada durante los meses del PADE, así como su orientación práctica: «En las clases veía muchas aplicaciones prácticas, que resolvían cuestiones del día a día: “Justo lo que necesitaba”, pensaba. El programa me ha gustado mucho. Me ha encantado y ha confirmado mi impresión de que el IESE está a la altura de las principales escuelas norteamericanas», concluye.

¿De todos los sectores?

En las conversaciones con Antiguos Alumnos de los programas de Executive Education, aparecen temas comunes. Uno de ellos es la importancia de la composición de las promociones y de los grupos de trabajo. Diferentes sectores económicos, diferentes áreas de la empresa. Es así. El contacto con esta realidad tan diversa contribuye de modo decisivo al proceso de aprendizaje.

¿Puede un ex futbolista formarse en el IESE? Sí, por supuesto. Emilio Butragueño (PDG-B-04), aquel que bautizó a la famosa “quinta” que marcó una época del fútbol español, ocupa hoy el cargo de director general deportivo del Real Madrid. A lo largo de su carrera deportiva, combinó entrenamientos, partidos, viajes, con sus estudios universitarios. «Siempre he tenido una gran preocupación por la formación –comenta–, un campo en el que las posibilidades son infinitas. Hacía tiempo que buscaba un buen programa de formación, que me ayudara en la actividad que estaba desarrollando». Finalmente, contactó con el IESE y participó en el PDG.

«En el programa te formas a dos bandas: de lo que aprendes de tus profesores y de lo que te enseñan tus compañeros. El grupo, la promoción, es muy heterogéneo, y esta circunstancia enriquece.» El directivo del Real Madrid destaca algunas de las áreas en las que más se interesó, como operaciones o dirección de personas, pero resume de esta forma los beneficios del programa: «Te abre la mente, te obliga a pensar, a hacerte preguntas».

Dos mejor que uno

¿De qué promoción se siente: del MBA o del PDG? Silencio al otro lado del teléfono. Óscar González (MBA 95 y PDG-II-99), subdirector del centro comercial que El Corte Inglés tiene en Pozuelo, no es capaz de identificarse más con una que con la otra.

Óscar pertenece a un creciente grupo de Antiguos Alumnos que “repite” programas. En su caso, después del MBA en Barcelona, se lanzó y aprovechó la oportunidad de participar en un PDG en Madrid. Después de pensarlo, señala una diferencia entre los dos programas: «Tal vez en el MBA aprendes especialmente de los profesores, mientras que en el PDG también aportan mucha experiencia y conocimiento los compañeros».

«En el PDG –continúa– encontré un grupo de gente con una gran experiencia en dirección de empresas. Quieras o no, en la empresa convives cada día con las mismas personas, con las mismas opiniones, con una visión de un negocio concreto de un sector concreto. En el PDG sales de tu mundo y te encuentras con una gran variedad de opiniones, nuevas, distintas... A mí me vino muy bien el modo de analizar la empresa desde un punto de vista general.»

Por su parte, Pedro Rovira (PDG-I-80 y PADE-1-02), presidente de Edmundo Bebie, recuerda que en 1980 era director general de una empresa familiar. Más de veinte años después, ya en la presidencia de una empresa, decidió volver al IESE para «actualizar conocimientos y profundizar».

«Hay muchos aspectos que han pasado a formar parte de mis hábitos –explica. Por ejemplo, saber escuchar. Con el método del caso aprendes a escuchar y analizar la opinión de los demás.»

Según el presidente de Edmundo Bebie, «en veinte años han cambiado mucho las cosas, y aunque estés al día, un programa te ayuda a recibir una formación muy completa. Además, no es lo mismo desempeñar una función que otra, ser directivo de un área o presidente de una empresa. Por eso, es interesante la experiencia de volver a participar en un programa».



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