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Premio de la efmd para el caso de Lluís Renart y Francesc Parés

El caso Imaginarium

La historia de Imaginarium ha servido al profesor Renart para enseñar la eficacia de una buena implantación del marketing relacional. Pero en la preparación del caso, premiado por la European Foundation of Management Development (efmd), no sólo han aprendido el profesor y sus alumnos...

«Érase una vez un niño que tenía muchísimos juguetes. Los guardaba todos en su habitación y, durante el día, pasaba horas y horas felices jugando con ellos. Uno de sus juegos preferidos era el de hacer la guerra con sus soldaditos de plomo. Los ponía enfrente unos de otros, y daba comienzo a la batalla. Cuando se los regalaron, se dio cuenta de que a uno de ellos le faltaba una pierna a causa de un defecto de fundición...» Así comienza el cuento de “El soldadito de plomo”, de Hans Christian Andersen.

Este autor danés, que vivió entre 1805 y 1875, no conoció Imaginarium, la cadena de jugueterías nacida en 1992. Sin duda, si la hubiera conocido, el protagonista del cuento nunca hubiera sido un soldadito de plomo, porque en estas jugueterías no se venden soldaditos ni cualquier otro juguete relacionado con la guerra o la violencia. Es uno de los valores de la empresa fundada por Félix Tena en Zaragoza y que en la actualidad se encuentra presente en 23 países a través de sus 285 puntos de venta.

Para que los valores del fabricante estuvieran en el punto de venta, Tena decidió que sus productos sólo se distribuirían en tiendas propias, de modo que abrió cuatro establecimientos. Funcionó. Impulsó el crecimiento de la empresa con nuevas tiendas propias y franquicias que respetaban el espíritu de Imaginarium. Creció en España y pronto exportó la idea a otros países. Y así, hasta hoy.
El IESE e Imaginarium

Lluís Renart, profesor del IESE, ha dedicado varios años de su investigación al marketing relacional. Está empeñado en demostrar que es una fórmula válida para muchas empresas, pero que el éxito depende de una implantación muy preparada y cuidadosa –«siempre explico que no basta con comprar un programa informático», suele decir.

En enero de 2001, el profesor Renart debía trasladarse a Zaragoza para dirigir una sesión del Programa de Continuidad. El tema, marketing relacional. En esta ocasión, mediante un caso de una empresa que decidía si poner o no una página web dirigida a los compradores de sus productos. «Antes de la sesión –explica el profesor del IESE–, recibí un mensaje de un Antiguo Alumno que iba a asistir en el que me comentaba que en su empresa estaban trabajando en la misma línea.» Se trataba de Ramón Añaños (PDD-V-95), entonces director de marketing de Imaginarium y miembro de la Junta de la Agrupación Territorial de Antiguos Alumnos del IESE en Aragón.

Este fue el primer contacto entre Lluís Renart y la empresa de juguetes, el inicio de una historia que ha acabado en las aulas del IESE con el “Caso Imaginarium“, y en la European Foundation for Management Development (efmd), con un premio al caso, elaborado por los profesores Lluís Renart y Francesc Parés, con la colaboración del entonces investigador del eBusiness Center del IESE Laureano Berasategui.

Según recuerda Ramón Añaños, «en la Junta Territorial habíamos comentado la posibilidad de poner en contacto a algunas empresas de Aragón con los profesores del IESE. Yo entonces estaba en Imaginarium, de modo que me puse en contacto con Lluís Renart, y cuando vi que se interesaba, lo hablé con el fundador y presidente de la empresa, Félix Tena, que aceptó». Pero lo que comenzó como un caso de marketing relacional destinado a examinar cómo una empresa implantaba un nuevo canal de comunicación con el cliente mediante su página web, acabó convirtiéndose en algo distinto. «Nos dimos cuenta –comenta Lluís Renart– de que Imaginarium contaba con una misión, una cultura y unos valores muy definidos, que eran la base de la empresa, de sus productos, y que podían aprovecharse para establecer una buena relación con los clientes.»

La misión y los valores de una empresa son, en opinión de los autores del caso, la base de cualquier programa de marketing relacional. En este punto, Renart y su equipo encontraron un punto de unión entre el marketing relacional y la teoría de la motivación de Juan Antonio Pérez López: «Motivación extrínseca, intrínseca y trascendente o altruista. La relación del cliente con la empresa puede ser un mero intercambio de bienes y servicios, o llegar a algo más. En este punto entran los valores que sepa transmitir una empresa a sus clientes». E Imaginarium era un claro ejemplo de empresa que, movida por una serie de principios, ofrecía a sus clientes no sólo un buen producto, sino que se preocupaba de aspectos como, por ejemplo, la educación de los hijos.

Según el profesor Renart, los valores de una empresa deben tener cierta componente trascendente para subrayarlos en un programa de CRM. Y viceversa: «Si una empresa quiere un programa de marketing relacional, debe tener claros sus valores y cultura empresarial». De modo que objetivos como «conseguir que los niños se diviertan más y mejor», o «fomentar una más completa formación y desarrollo de los niños» –definidos en la página web de la empresa–, o valores como «calidad, seguridad, valor formativo, lúdico, no sexismo, ausencia de contenido bélico», a menudo sintonizan con las verdaderas necesidades de las familias, del mismo modo que definiciones más amplias de los valores evolutivos del niño o de algunos valores “para una sociedad mejor”.

Ramón Añaños, entonces colaborador directo del presidente de Imaginarium, reconoce que Félix Tena «armó el concepto después de echar en falta una empresa que representara unos valores diferentes en el sector del juguete. Imaginarium cuida mucho la comunicación con sus clientes, desposeyéndola de interés comercial, y transmite un mensaje: cuidamos de la formación de tus hijos». Por eso, en sus establecimientos cuentan con los “juególogos”, trabajadores especializados en educación que aconsejan a los padres sobre los juguetes, edades adecuadas, valor educativo... Lo mismo sucede en su página de Internet.

¿Un caso más?

El tándem Renart-Parés ya había recibido varios premios de la efmd por sus casos. El de Imaginarium es el quinto que recibe este galardón, un respaldo a la investigación que se lleva a cabo en el IESE. «Es un reconocimiento a la calidad de los casos que se redactan en esta casa –explica Lluís Renart. Cada caso surge de la colaboración de un profesor y su equipo con una empresa. Pueden ser Antiguos Alumnos o no. Y, de algún modo, la empresa también obtiene beneficios de su relación con el IESE: a veces más medibles; otras, menos. De entrada, su caso se conocerá en la comunidad de los Alumni del IESE, y eso ya es mucho. De todos modos, muchas de las empresas que han colaborado con nosotros para elaborar un caso lo hacen para que su experiencia resulte útil a otros directivos, de un modo desinteresado.»

Por supuesto, Lluís Renart tiene muy claro cómo debe plantear a un empresario la propuesta de hacer un caso sobre su empresa: «Procuramos ser muy delicados y vamos con un compromiso por delante: sin su visto bueno por escrito sobre una versión del caso ya redactado, el caso no se publicará». Esta garantía anima a muchos empresarios a poner su conocimiento al servicio de la docencia y la investigación.

«En un caso se expone una situación “en caliente”, antes de que la empresa haya tomado una decisión o, una vez tomada, antes de conocerse los resultados. Esta es una de las claves para ver “si hay caso” o no lo hay. Y en Imaginarium llegamos en un momento en que la empresa se planteaba desarrollar un programa más ambicioso de marketing relacional, con el lanzamiento de una tarjeta que podía dañar la percepción por parte de los clientes de los valores de la empresa, que tenía un coste... Ellos quisieron colaborar, “había caso”, lo redactamos, y sólo se publicó después de recibir su visto bueno.»

Esta es la historia del caso Imaginarium, uno de los más de cien casos que los profesores del IESE publican anualmente y que demuestra cómo la escuela y el mundo empresarial mantienen un estrecho contacto y un constante intercambio de conocimientos. Si quiere conocer el final del caso, tiene dos opciones: acudir a una de las sesiones del profesor Renart o a una de las tiendas de la cadena (un consejo: no intente entrar por la puerta pequeña: es peligroso a partir de los diez años).



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