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Jornada del IRCO sobre el plan de acompañamiento social en los ERE

Sin plan, no hay expediente

Los expedientes de regulación de empleo presentados por las empresas en crisis deberán adjuntar un plan de acompañamiento social como pieza esencial del proceso. O, dicho de otro modo, los empresarios deberán poner de su parte medidas para paliar el impacto social de los expedientes. Desde hace unos meses, la presentación del plan de acompañamiento social es una medida que exige la Generalitat de Catalunya a las empresas, y el ejecutivo catalán ha sido el primero en regular a las empresas de más de cincuenta trabajadores.

Esta medida responde, entre otras razones, al impacto que han producido la oleada de las deslocalizaciones y el traslado de los centros de producción a otros países, que han generado en la sociedad preocupación por la destrucción de puestos de trabajo.

A pesar de la novedad que supone esta exigencia en España, muchos países europeos ya contemplan en su legislación esta medida, por lo que es previsible que cunda el ejemplo y se establezca esta obligación en el resto de comunidades autónomas españolas. Por este motivo, el Centro Internacional de Investigación de Organizaciones (International Research Center on Organizations, IRCO) organizó el 9 de febrero la jornada «El plan social en expedientes de crisis», con el fin de analizar las consecuencias que la obligatoriedad del plan de acompañamiento tendrá para las empresas.

La jornada contó con la participación del profesor del IESE José Ramón Pin, Francisco Huertas, director general de Lee Hecht Harrison, empresa organizadora junto al IRCO de la jornada, Rafael Ortiz, socio de Garrigues Abogados, que dirigió la sesión «El plan social en expedientes de crisis: desarrollo e implementación», y Mar Serna, directora general de Relacions Laborals de la Conselleria de Treball i Indústria de la Generalitat de Catalunya.

Los ponentes trataron de dar algunas pistas para que las empresas que se encuentren en situaciones que requieran reestructurar sus plantillas puedan elaborar un plan de acompañamiento que minimice los efectos de los expedientes reduciendo el número de despidos o fomentando la empleabilidad y la recolocación de los trabajadores.

Más vale prevenir que curar

Pero antes de llegar a una situación en la que la empresa se vea abocada a reestructurar su plantilla y plantear la necesidad de despedir a un buen número de trabajadores, se pueden tomar medidas que minimicen, en caso de que llegue el momento, el impacto social de este tipo de expedientes. Así lo entiende José Ramón Pin, que en su intervención expuso una serie de medidas preventivas: «El buen management –señaló– exige tanto tomar precauciones para evitar estas situaciones como hacer un buen trabajo en el caso de que éstas lleguen». De este modo, según el profesor del IESE, se debe evitar engordar la plantilla en los buenos momentos del ciclo y buscar «otras opciones antes de despedir», como la reducción de horarios, jornadas, sueldos...

José Ramón Pin también expuso algunos criterios para afrontar aquellas reestructuraciones inevitables, momento en el que entra en juego el plan de acompañamiento social. «¿Por qué se olvidan algunos empresarios de elaborar un plan de acompañamiento social eficaz? Por desconocimiento, por atolondramiento... en definitiva, por falta de profesionalidad y de sensibilidad social», sentenció Pin.

Por último, junto con el ejemplo de Banespa –banco brasileño comprado por el SCH, que afrontó una durísima reestructuración llevada a cabo con éxito para todas las partes–, el profesor Pin destacó la necesidad de evitar las salidas indiscriminadas, ofrecer información real a todas las partes implicadas –los trabajadores que abandonan la empresa, los que permanecen y los sindicatos– sobre las causas de la reestructuración y el modo de llevarla a cabo, y evitar traumas. Para eso debe servir el plan de acompañamiento. Todo un reto a la profesionalidad y la imaginación de las empresas.



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