Velar por la
estrategia y el equipo, grandes prioridades
Un día en la vida de un director general
Un día tiene 24 horas, 1.440 minutos
y 86.400 segundos. ¿Poco? ¿Mucho? En cualquier caso,
es el tiempo que tiene un director general para asegurar la buena
marcha de su empresa y prepararla para triunfar al día
siguiente. El profesor Jaume Llopis ha impartido un curso en el
programa MBA en el que estudiaba, acompañado de altos directivos,
cómo se concretan las grandes prioridades en un día.
Siempre se ha dicho que el MBA del IESE es un laboratorio de dirección
de empresas. Es un centro de alto rendimiento,
en el que los participantes desarrollan sus capacidades al máximo
para alcanzar un objetivo: ser mejores directivos. Sin embargo,
no deja de ser una laboratorio, en el que equivocarse es gratis.Recogiendo
una idea del profesor Esteban Masifern, otro profesor del IESE,
Jaume Llopis, ha diseñado este año un curso en el
Programa MBA en el que han participado prestigiosos directivos,
la mayoría de ellos Antiguos Alumnos del IESE. «Han
venido a trabajar con nosotros algunos casos y, sobre todo, a
compartir su experiencia como primeros directivos de una empresa.»
¿Cuáles han sido las principales conclusiones?
«Uno de los aspectos que hemos podido confirmar durante
el curso es que el alto directivo emplea sólo alrededor
de un 10% de su tiempo a la formulación de la estrategia.»
Por tanto, el 90% restante se lo lleva el día a día.
Según el profesor Llopis, «de la planificación
estratégica de los años sesenta y setenta hemos
pasado al purpose, una idea simple sobre qué quiere hacer
la empresa. De las estructuras rígidas se ha pasado a estructuras
flexibles y muy enfocadas a resultados. Y una gran unanimidad,
un cuidado y una preocupación enorme por las personas de
la organización».
«Durante el curso –explica el profesor
Llopis– hemos analizado la trayectoria de algunas grandes
empresas y hemos constatado que en pocos años se puede
pasar de una situación de liderazgo en el sector a padecer
numerosos problemas». De hecho, una de las conclusiones
del curso es que sólo cuatro de las quince empresas más
valiosas en 1994 lo continuaban siendo en 2004. «Las empresas
de éxito son las que saben adaptar constantemente sus estrategias
a los cambios de entorno –señala el profesor. Así
nos lo explicó uno de los invitados, que lo resumió
en una frase: “Tener la suficiente cintura”.»
Otro ejemplo: «Amparo Moraleda, presidente
de IBM España –explica Jaume Llopis–, subrayó
la importancia del equipo: "Hacer un equipo mejor que yo"».
Esta es otra de las claves que permiten asegurar el desarrollo
de una empresa. Según Jaume Llopis, «la gente de
talla se rodea de profesionales competentes que le completan y
le retan. Y los amateurs inseguros fichan a ineptos que les permiten
reafirmarse». Y en una época en la que la globalización
gana entreros, el directivo «debe sentirse a gusto en la
diferencia, abrazar la diversidad cultural, política y
religiosa como un estímulo que le desarrolla como persona
y como directivo».
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